y no te importó.
Mi locura
siempre fue mucho para vos.
En silencio
sangrabas
y me buscaste en un bosque mental
esperando encontrarme
pero no lo lograste.
Ahora no sé dónde estás
aunque en realidad
no sé si quiero encontrarte.
Prefiero extrañarte
y seguir escuchando tus gritos
adentro de mi cabeza.
Hablamos tanto esa noche de ese día
que las palabras perdieron su sentido
al no encontrar la salida
en nuestro laberinto.
