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martes, 8 de febrero de 2011

J.L.B.

"Cualquier destino, por largo y complicado que sea, 
consta en realidad de un solo momento: 
el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es"

sábado, 6 de noviembre de 2010

Himno a Isis, s. III o IV (?). Nag Hammadi (Egipto).

Porque soy la primera y la última; yo soy la venerada y la despreciada,
yo soy la prostituta y la santa; yo soy la esposa y la virgen,
yo soy la madre y la hija; yo soy los brazos de mi madre,
yo soy la estéril y numerosos son mis hijos,
yo soy la bien casada y la soltera,
yo soy la que da a luz y la que jamás procreó, 
yo soy el consuelo de los dolores del parto,
yo soy la esposa y el esposo; y fue mi hombre quien me creó,
yo soy la madre de mi padre; soy la hermana de mi marido,
y él es mi hijo rechazado. 
Respetadme siempre, porque yo soy la escandalosa y la magnífica.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El alquimista.


Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, 
ya sea en medio del desierto 
o en medio de una gran ciudad. 
Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran,
todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo,
y sólo existe aquel momento 
y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma mano. 
La mano que despierta el amor, 
y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja,
descansa y busca tesoros bajo el sol. 
Porque sin esto no habría ningún sentido
para los sueños de la raza humana.

domingo, 15 de agosto de 2010

Una carta de amor.

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Julio Cortázar.

Las etapas.

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos.
Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
 [...] Puede pasarse mucho tiempo de su presente “revolcándose” en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos ¿Por qué?.
Lo que sucedió, sucedió… y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, esprenderse.
En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente! El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (¿A qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos.
Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio.
Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.
Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida.
Recuerde que nada ni nadie es indispensable.
Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero.. cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.
Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Paulo Coelho.

sábado, 24 de julio de 2010

(m.a.) - Los amantes.

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.
Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.
Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Julio cortazar.

jueves, 3 de junio de 2010

Ralf abre un libro y le lee a María: (end♥)

Tiempo de nacer, tiempo de morir,
tiempo de plantar, tiempo de arrancar la planta,
tiempo de matar, tiempo de curar
tiempo de destruir, tiempo de construir,
tiempo de llorar, tiempo de reír,
tiempo de gemir, tiempo de bailar,
tiempo de tirar piedras, tiempo de recoger piedras,
tiempo de abrazar, tiempo de separar,
tiempo de buscar, tiempo de perder,
tiempo de guardar, tiempo de tirar,
tiempo de rasgar, tiempo de coser,
tiempo de callar, tiempo de hablar,
tiempo de amar, tiempo de odiar,
tiempo de guerra.. tiempo de paz.

miércoles, 2 de junio de 2010

Del diario de María, la víspera de comprar su billete de avión de vuelta a Brasil:

Érase una vez un pájaro, adornado con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observase. Un día, una mujer lo vio y se enamoró de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole más de prisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.
Pero entonces pensó: << ¡Tal vez quiera conocer algunas montañas distantes! >> Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia, envidia de la capacidad de volar del pájaro.
Y se sintió sola.
Y pensó: << Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse >>
 El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula.
Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: << Eres una persona que lo tiene todo >>.
sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación: como tenía al pájaro, y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.
Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.
Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.
Sin el pájaro, su vida también perdió sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta. << ¿Por qué has venido? >> le preguntó a la muerte.
<<; Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo -respondió la muerte-. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo. >>

martes, 1 de junio de 2010

Del diario de María, aún embriagada por el vodka y el placer.

Cuando no tuve nada que perder, lo recibí todo.
Cuando dejé de ser quien era, me encontré a mí misma.
Cuando conocí la humillación y la sumisión total, fui libre.
[...]
Yo no quería salvar a la humanidad, ni a él, ni a mí misma; simplemente estaba allí.
El arte del sexo es el arte de controlar el descontrol.

lunes, 31 de mayo de 2010

Del diario de María, la noche en que...

[...]
"Sólo nos conocemos cuando conocemos nuestros propios límites"
[...]
El encuentro de una mujer consigo misma es un juego con riesgos serios. Cuando nos encontramos somos dos energías divinas, dos universos que chocan. Si el encuentro no tiene la reverencia necesaria, un universo destruye al otro.

domingo, 30 de mayo de 2010

Fragmento del diario de María escrito la noche en que recibió el vagón de tren.

El deseo profundo, el deseo más real es aquel de acercarse a alguien. A partir de ahí, comienzan las reacciones, el hombre y la mujer se apasionan por la vida, viven cada momento con veneración y, conscientemente, esperan siempre el momento adecuado para celebrar la siguiente bendición.
Así, las personas no tienen prisa, no precipitan los acontecimientos con acciones inconscientes. Saben que lo inevitable se manifestará, que lo verdadero siempre encuentra una manera de mostrarse. Cuando llega el momento, no dudan, no pierden una oportunidad, no dejan pasar ningún momento mágico porque respetan la importancia de cada segundo.

sábado, 29 de mayo de 2010

Del diario de María, después de...

[...]
Él es un hombre, y un artista: tiene la obligación de saber que el gran objetivo del ser humano es comprender el amor total. El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte necesitamos del otro. El universo sólo tiene sentido cuando tenemos con quién compartir nuestras emociones.
[...]

viernes, 28 de mayo de 2010

Del diario de María, un día que...

[...]
Durante toda mi vida, he entendido al amor como una especie de esclavitud consentida. Es mentira: la libertad sólo existe cuando él está presente. Aquel que se entrega totalmente, que se siente libre, ama al máximo.
Y el que ama al máximo se siente libre.
[...]
En el amor, nadie puede machacar a nadie; cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, y no podemos culpar al otro por eso.
[...]
Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie.
Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo.

jueves, 27 de mayo de 2010

Del diario de María, el día en que conoció al Suizo:

[...]
Si tengo que ser fiel a alguien o a algo, en primer lugar tengo que ser fiel a mí misma. Si busco el amor verdadero, antes tengo que cansarme de los amores mediocres que encuentre.
La poca experiencia de vida que tengo me ha enseñado que nadie es dueño de nada, todo es una ilusión, y eso incluye tanto los bienes materiales como los bienes espirituales. Aquel que ya perdió algo que daba por hecho (algo que ya me ocurrió tantas veces) al final aprende que nada le pertenece.
Y si nada me pertenece, tampoco tengo que perder mi tiempo cuidando cosas que no son mías; mejor vivir como si hoy fuese el primer (o el último) día de mi vida.

miércoles, 26 de mayo de 2010

O.M.



Él la abrazó de nuevo, repitiendo el gesto, esta vez con menos entusiasmo. 
Volvió a parar; sorprendido, y María sabía que algo iba muy mal, pero tenía miedo de preguntar.
La tomó de la mano y caminaron hasta la ciudad, 
charlando sobre otros asuntos, como si nada hubiese pasado.
Aquella noche, escogiendo algunas palabras difíciles
 -porque creía que  todo lo que escribiese sería leído algún día-
 y segura de que algo muy grave había ocurrido, anotó en su diario:



Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, tenemos la  impresión de que todo el universo está de acuerdo; hoy sucedió en la puesta de sol. ¡Sin embargo, aunque algo salga mal, no sobra nada! Ni las garzas, ni la música a lo lejos, ni el sabor de sus labios. ¿Cómo puede desaparecer tan deprisa la belleza que allí había hace pocos minutos?
La vida es muy rápida; hace que la gente pase del cielo al infierno en cuestión de segundos.